Logo
MENÚ
Content Image

Cómo elegir a un representante legal para la toma de decisiones a medida que envejece: 3 aspectos a tener en cuenta

Published : 2 ਸਤੰਬਰ 2024

«It’s my life and I’ll do what I want» («Es mi vida y haré lo que quiera»), cantaba Eric Burdon, de The Animals, a la generación del baby boom. Por desgracia, no siempre es así. A medida que envejecemos, a veces dejamos de ser capaces de tomar nuestras propias decisiones. Las enfermedades que afectan al cerebro, como la demencia, el ictus o los traumatismos craneales, pueden deteriorar la cognición y el razonamiento.

Algunas personas deciden designar a una persona encargada de las decisiones sobre tratamientos médicos o otorgar un poder notarial duradero para que tome ciertas decisiones en su nombre. Otra posibilidad es que un tribunal designe a un tutor o administrador que ayude a orientar las decisiones sobre atención sanitaria, finanzas, alojamiento y estilo de vida.

¿Quién es la persona adecuada para asumir este importante papel? ¿El familiar o la pareja que mejor le conoce? ¿O alguien con tiempo y energía? ¿Quizá alguien que entienda los servicios que necesita, como un enfermero, un contable o un agente inmobiliario?

El papel del representante en la toma de decisiones ha cambiado notablemente en los últimos años: ha pasado de un enfoque paternalista a uno más centrado en la persona. Nuestra investigación analiza las diferencias entre estos enfoques y cómo los sesgos inconscientes pueden influir en la toma de decisiones.

Cuidar

Hoy en día, la tutela ha pasado de decidir lo que se considera el «interés superior» de la persona a lo que mejor refleja su «voluntad y preferencias».

Mientras que antes el tutor o representante tomaba las decisiones por la persona, las nuevas leyes exigen que los representantes hagan efectiva la «voluntad y preferencias» de la persona. Es decir, que tomen las decisiones con ella.

Es una diferencia importante. El nuevo modelo da a la persona representada más autonomía en las decisiones personales, financieras y de otro tipo. Reconoce que, aunque a una persona le cuesten algunos aspectos de la toma de decisiones, no debe quedar excluida de las decisiones sobre cómo vive su vida. Este cambio fundamental lo adoptaron antes las Naciones Unidas en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la que Australia es signataria.

Un desafío en situaciones reales

El marco de la voluntad y las preferencias puede parecer sencillo, pero puede resultar difícil en la práctica, cuando conceptos como el empoderamiento son difíciles de definir y la voluntad de alguien con dificultades cognitivas es difícil de discernir.

Los representantes aportan sus propios sesgos, percepciones y experiencias vitales a la tarea de ayudar a otra persona a tomar decisiones. Esta subjetividad es una parte natural e inherente de la toma de decisiones. El representante se enfrenta al desafío de dejar de lado su propia opinión y, en su lugar, ponerse en el lugar de la persona representada para hacer realidad lo que esta quiere.

Las diferencias de edad, género, origen étnico, religión o nivel socioeconómico entre el representante y la persona representada pueden agravar este desafío.


Es importante que un representante sepa ponerse en el lugar de la persona a la que representa.Shutterstock

A una mujer mayor sin discapacidad, profundamente religiosa y de un entorno de ingresos medios a altos, podría resultarle difícil representar a un joven con discapacidad, ateo y de clase trabajadora. Imagine ahora que el joven expresa el deseo de hacer puenting o paracaidismo, a pesar de haber mostrado antes miedo a las alturas. ¿Qué debe hacer su representante?

Las personas mayores y las mujeres suelen tener menos apetito por el riesgo, al igual que las personas creyentes y las de nivel socioeconómico alto.

Una percepción exagerada del peligro o la sensación de que la actividad es frívola pueden llevar al representante a reinterpretar la situación a través de su sesgo inconsciente. Puede que no respete la voluntad y las preferencias del joven.

Es esencial comprender qué puede condicionar la manera en que un representante aborda la toma de decisiones. Sobre todo cuando las decisiones tienen que ver con la salud o con el lugar de residencia.

3 aspectos a considerar al elegir a un representante legal para la toma de decisiones

1. Un conocimiento profundo

Es fundamental un conocimiento cercano de su situación. El representante ideal es alguien que escucha activamente y tiene una visión integral de sus circunstancias. Esta puede surgir de conversaciones con usted y con sus seres queridos. El representante debe procurar que las opiniones de familiares o amigos, que a menudo se hacen oír más, no se impongan a las suyas. Debe tener una idea profunda de quién es usted como persona.

2. Autoconciencia

La persona que elija debe ser capaz de describir sus propias opiniones y valores y de entender cómo su perspectiva puede influir en sus decisiones. Esto es vital para mitigar los efectos de los sesgos preexistentes. Debe poder reflexionar sobre sus propias experiencias vitales para entender cómo su historia condiciona su forma de tomar decisiones. Debe poder valorar si lo que usted haría coincide con lo que ella cree que usted debería hacer, y por qué.

3. Una documentación eficaz

Un registro de las conversaciones entre el representante y la persona representada suele ayudar a esclarecer la voluntad y las preferencias de esta. Escribir o grabar nos obliga a comprometernos con una idea y a explicar lo que queremos decir. Ayuda a aclarar lo que se pretende mucho mejor que una única conversación que los participantes pueden recordar de forma distinta.

Se necesita más investigación para emparejar mejor a representantes y personas representadas. Hacen falta mejores herramientas para identificar el papel de los sesgos en la toma de decisiones y evaluar si se respetan la voluntad y las preferencias de la persona representada.The Conversation

Joseph Ibrahim, catedrático, Health Law and Ageing Research Unit, Departamento de Medicina Forense, Monash University, y Amelia Grossi, Monash University

Este artículo se ha publicado nuevamente a partir de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.

Comments

para unirte a la conversación.

    Autores

    Amelia Grossi

    Monash University

    Joseph Ibrahim

    Professor, Health Law and Ageing Research Unit, Department of Forensic Medicine, Monash University

    Tags

    EnvejecimientoEnvejecimiento de la poblaciónMaltrato a las personas mayoresPlanificación anticipada de la atención